sábado, 30 de junio de 2012

El papel de los acompañantes en los eventos


Cuando organizamos un acto siempre hemos de indicar en la invitación si esta es individual o incluye también un acompañante.

En función de si se trata de un acto de carácter social, empresarial, oficial o familiar, existen diversas formas de considerar a los acompañantes. De este modo, si se trata de una familia o de un grupo de antiguos alumnos, por ejemplo, no se plantea ningún problema mientras que si estamos ante un acto en el que se ha ordenado a los asistentes por riguroso orden de precedencia se podría generar malestar o, incluso, alguna trifulca.

En general, en los actos a los que acuden autoridades de relevancia sus acompañantes ocupan un lugar junto a las mismas aunque también existe la posibilidad de reservar un lugar “destacado” entre el resto de los asistentes para dichos acompañantes.

Funeral por Calvo-Sotelo en 2008

 

En otras ocasiones, cuando los acompañantes no tienen cabida, lo que se hace es preparar una actividad alternativa para estos, con la finalidad de que estén entretenidos mientras los invitados acuden a un acto exclusivamente destinado para ellos.

¿Y qué ocurre cuando a última hora algún invitado aparece con acompañante por sorpresa? Le buscaremos un sitio de forma que el orden establecido para el resto de asistentes no se vea alterado en gran medida y, por supuesto, la persona comprenderá su ubicación “especial” aunque no le corresponda.


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