miércoles, 22 de agosto de 2012

La simbología de las flores

Las flores constituyen un recurso a la hora de hacer un regalo, fundamentalmente a la mujer. Así pues son numerosas las ocasiones en las que se recurre a ellas: el nacimiento de un hijo, la celebración de un aniversario de boda, el día de la madre... Pero para acertar, además de conocer el gusto de la persona que las recibe, es preciso conocer el significado de cada tipo de flor así como de cada color.

A continuación se expone la simbología de varios tipos de flores utilizadas habitualmente para regalar:

Rosa roja = amor
Camelia roja = reconocimiento
Rosa rosa = agradecimiento
Caléndula = felicidad
Orquídea = belleza
Ranúnculo = riqueza
Cactus = fortaleza
Violeta = modestia
Girasol = pasión
Crisantemo = optimismo
Jazmín = sensualidad
Azulejo = delicadeza
Lila = exigencia
Narciso = amor no correspondido
Lavanda, lirio blanco = pureza
Margarita = inocencia
Violeta azul = fe
Geranio = gentileza
Camelia blanca = valor
Jacinto = pena

Una vez conocida dicha simbología prestaremos atención también, cuando sea necesario, al color de la flor. En base a ello, se establece el blanco como color distintivo de la paz, la estabilidad y la armonía; el rojo como la pasión, el amor y la acción; el verde como la naturaleza y el equilibrio; el azul como la confianza, la fidelidad y el amor; y el amarillo como la risa, el placer y el egoísmo.

Ahora sí que tenemos todos los ingredientes para seleccionar cuidadosamente y con tino las flores más adecuadas para cada persona en base al acontecimiento y a la relación con el destinatario.

lunes, 13 de agosto de 2012

El regalo

Son numerosas las ocasiones en las que se nos plantean las siguientes cuestiones: ¿debo regalar algo? ¿qué regalo debo hacer? ¿cuánto me debo gastar? Para resolver estas dudas que nos asaltan prestaremos atención a varios temas.

Lo primero que debemos pensar es en qué tipo de celebraciones es correcto obsequiar a quien invita. Así pues se contemplan los cumpleaños, las grandes ocasiones como las bodas, los aniversarios o la llegada al mundo de un hijo, entre otras.

A continuación, pensaremos en la persona que va a recibir dicho regalo. En este punto reside la importancia del arte de regalar. Es fundamental conocer bien a la persona para que el obsequio sea el adecuado a sus necesidades y gustos. Nunca tenemos que pensar si nos gusta a nosotros o no, sino si es acorde al destinatario. Y en lo referente al precio del mismo, este dependerá de la ocasión y de la relación entre ambas personas.

Una vez tengamos el regalo hemos de preocuparnos de que el envoltorio vaya en consonancia con el mismo. Un obsequio mal presentado es considerado de mal gusto y pierde su valor, aunque lo que vaya en el interior haya salido caro.