Cuando organizamos un acto de carácter
oficial es muy frecuente que nos encontremos con autoridades que buscan
protagonismo y quieren ocupar una precedencia superior a la que les corresponde
realmente. La creatividad, la paciencia y la persuasión se convierten así en
tres características fundamentales que ha de poseer un profesional del
Protocolo para salir airoso de este tipo de situaciones.
La precedencia indica la relevancia de
una autoridad en relación al resto, lo cual se ve reflejado en la imagen, de
ahí la importancia de que cada uno ocupe la posición que le pertenece según la
normativa establecida. El Real Decreto 2099/1983 es el que regula el orden de
precedencias de las autoridades en los actos oficiales.
Hemos de tener en cuenta, a mayores, el
tema de la representación, es decir, una autoridad no ocupa el puesto de otra
sólo por ir en su nombre. La única representación que se admite sin discusión
es la de Su Majestad El Rey.
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