En
la actualidad es muy frecuente que nos encontremos con empresas que
negocian, llegan a acuerdos, celebran acontecimientos, etc. en torno
a una mesa. Y es que una buena comida agrada a cualquiera y genera
una predisposición positiva.
Pero
¡ojo! El menú debe ser ligero y adecuado a la ocasión. Platos
demasiado pesados provocan somnolencia y déficit de atención,
perjudicando así la consecución del objetivo.
Tampoco
podemos perder de vista la preparación del escenario en el que
tendrá lugar el acto. Deberá ser un espacio tranquilo y que permita
la privacidad de las conversaciones. Asimismo ha de ser luminoso y
acogedor.
En
cuanto al tipo de mesa, es preciso reflexionar y conocer el número
de comensales y el objetivo que se busca. Por ejemplo, si estamos
ante un almuerzo al que acuden seis personas, será adecuado contar
con una mesa redonda pero si vamos a dar cabida a veinte personas,
diez de nuestra organización y diez de otra, será más apropiado
utilizar una mesa rectangular de delegaciones en la que sentemos
equiparadamente a los cargos de ambas entidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario