Los políticos son un claro de ejemplo de personas
capaces de cumplir y romper el Protocolo en el mismo acto. Si bien existe el
Real Decreto 2099/1983 en el que se establece la Ordenación de Precedencias
Oficiales, fuera de lo establecido en el mismo existen verdaderas riñas por
“ser el más visible”.
A la hora de organizar un acto oficial existen
varios tipos de autoridades políticas: las que asumen el puesto que les
corresponde sin más, las que quieren ponerse en puestos por delante de los que
realmente les corresponden y las que simplemente no quieren ni acudir. Pues
bien, es muy frecuente que, en todo acto, haya una autoridad decidida a romper
ese Protocolo. Es en este punto en el que el organizador del evento ha de tener
imaginación y autocontrol para resolver la situación sin que trascienda a los
medios y sin que implique la indignación de otros presentes. Un alcalde de otro
municipio que quiere estar en el centro de la foto o una mujer de un presidente
a la que no le corresponde estar al lado de su marido son claros ejemplos de
esas “rupturas” del Protocolo porque no debemos olvidar que siempre ha de
presidir un acto quien lo organiza y que los cónyuges no siempre tienen un
sitio al lado de aquel a quien acompañan sino que, en ocasiones, tienen un
espacio reservado en “segunda fila”.
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