miércoles, 10 de octubre de 2012

El Protocolo a través de la clase política



Los políticos son un claro de ejemplo de personas capaces de cumplir y romper el Protocolo en el mismo acto. Si bien existe el Real Decreto 2099/1983 en el que se establece la Ordenación de Precedencias Oficiales, fuera de lo establecido en el mismo existen verdaderas riñas por “ser el más visible”.

A la hora de organizar un acto oficial existen varios tipos de autoridades políticas: las que asumen el puesto que les corresponde sin más, las que quieren ponerse en puestos por delante de los que realmente les corresponden y las que simplemente no quieren ni acudir. Pues bien, es muy frecuente que, en todo acto, haya una autoridad decidida a romper ese Protocolo. Es en este punto en el que el organizador del evento ha de tener imaginación y autocontrol para resolver la situación sin que trascienda a los medios y sin que implique la indignación de otros presentes. Un alcalde de otro municipio que quiere estar en el centro de la foto o una mujer de un presidente a la que no le corresponde estar al lado de su marido son claros ejemplos de esas “rupturas” del Protocolo porque no debemos olvidar que siempre ha de presidir un acto quien lo organiza y que los cónyuges no siempre tienen un sitio al lado de aquel a quien acompañan sino que, en ocasiones, tienen un espacio reservado en “segunda fila”.

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