miércoles, 16 de mayo de 2012

La utilidad del Protocolo como herramienta de gestión


Comenzaremos partiendo de una base: ¿qué es el Protocolo? Es una herramienta para hacer práctica nuestra vida en cualquier ámbito. ¿Y por qué es útil? Porque nos proporciona una serie de normas y pautas reguladas bien por ley o bien por la tradición y la costumbre que nos facilitan las relaciones sociales y la convivencia con el resto de los seres humanos.

Ahora bien, cuando hablamos de Protocolo hemos de tener siempre presente que no es una ciencia exacta, no se trata de un concepto rígido, si no que permite diferentes interpretaciones siempre y cuando se realicen en base a un criterio. Son muchos los profesionales que conciben de forma muy distinta, por ejemplo, la ubicación que deben tener los cónyuges en los actos o simplemente la aprobación o no de que a una mujer le corresponda su precedencia en una esquina. Por ello, es importante tener la mente abierta y pensar, utilizando el sentido común, qué es lo más adecuado de cara a cumplir el objetivo del evento en cuestión.

¿Y qué nos aporta el Protocolo? Contribuye a transmitir la imagen que queremos ante nuestro público pero, si vamos más allá del conjunto, veremos que las repercusiones de una correcta gestión en este ámbito suponen el crecimiento individual de la persona. Esto es, supone una mejora de la comunicación del individuo con el entorno, un aumento de la seguridad en uno mismo y de naturalidad, una mayor puntualidad y un incremento tanto de la elegancia como del arte del saber estar, entre otros.

Así pues, dejemos de lado la visión del Protocolo como algo estático y anticuado, y disfrutemos de las posibilidades que nos ofrece para afrontar con éxito las diferentes situaciones que se nos plantean día tras día.

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